¿Qué es la osteointegración?
Llamamos osteointegración al proceso en el que el hueso se une o cicatriza con la raíz de titanio de un implante dental. Fue el investigador y médico sueco Per-Ingvar Branemark quien, a través de una serie de investigaciones en animales, descubrió que el tejido óseo tiene una fuerte capacidad de adhesión al titanio.
La osteointegración permite que el implante se integre de forma directa, sólida y duradera en el hueso de la mandíbula del maxilar, lo que mejora la funcionalidad y los resultados a largo plazo.
Cuando se coloca un implante dental, el primer paso es la inserción de la pieza de titanio en el hueso maxilar. Es entonces cuando empieza el proceso de osteointegración, que dura entre 3 y 4 meses, hasta que está totalmente integrada la pieza con el tejido óseo. El resultado es una estructura ósea que se crea alrededor de la pieza de titanio, lo que permite recuperar la plena funcionalidad y reducir cualquier molestia, incomodidad o movimiento de las piezas provocado por la ausencia de dientes. Una vez se ha producido la osteointegración con éxito, se puede proceder a colocar las coronas.
Como ves, el principal beneficio de la osteointegración es que se logra una fuerte fijación del implante en la mandíbula, lo que permite recuperar la plena funcionalidad y reducir cualquier molestia, incomodidad o movimiento de las piezas provocado por la ausencia de dientes.

¿La osteointegración puede fallar?
El tratamiento con implantes dentales es un tratamiento muy seguro y tiene un elevado porcentaje de éxito entre los pacientes. En concreto, más del 97% de los pacientes, siendo pocos los casos en que se produce una infección resultado de la osteointegración.
Este fracaso se conoce comúnmente como un rechazo del implante, aunque realmente no se trata de una incompatibilidad con el organismo, sino de una mala cicatrización. Aún así, estas se pueden producir por una mala cicatrización o mala higiene.
Hay algunos factores que fomentan el fracaso de la osteointegración, entre los que se encuentran el tabaco, algunas enfermedades o la falta de higiene dental.
Ver Rechazo de implantes dentales. Qué es y Cómo evitarlo
Por qué se utiliza titanio en los implantes dentales
El titanio por sus características físicas es un material altamente biocompatible y se integra perfectamente con el hueso. Esto permite alcanzar una tasa de éxtio de los implantes dentales del 98%. Además, el titanio es ligero y altamente resistente a la corrosión química, gracias a su capa de oxidación, lo que lo convierte en un material ideal para ejercer de raíz del implante dental en la boca.
El proceso de osteointegración se favorece proporcionando rugosidad a la superficie del «tornillo de titanio del implante»y recubriéndolo de un agente bioactivo denominado hidroxiapatita, lo que incrementará su vida útil, ya de por sí muy prolongada.
También hay otro material, el circonio, que ha demostrado poseer características similares de integración ósea. Pero aún quedan dudas sobre su evolución con el paso de los años, ya que los estudios actuales todavía no son concluyentes.
Tipos de implantes de titanio
Existen muchas marcas de implantes de titanio. La mayoría de ellas se distingue por el diseño, los estudios de osteointegración y el tratamiento de superficie del implante dental. El éxito de osteointegración va a depender del tratamiento que reciba la superficie del titanio que tiene el implante.
Tu implantologo te explicará cual es el mejor implante de titanio para tu caso, así como las opciones disponibles.
Princiales tipos de implantes dentales de titanio:
- Endoóseos: se introducen en el hueso alveolar y puede ser de diferentes formas: de fricción o roscados, siendo éstos últimos lo más utilizados, ya que el tiempo necesario para la osteointegración es mucho más corto.
- Yuxtaóseos: se utilizan cuando la mandíbula presenta un grado elevado de reabsorción ósea y se caracterizan porque constan de una pieza que monta sobre la cresta alveolar y sobre la que se fija el pilar.
- Pterigoideo: se usan principalmente en la rehabilitación de maxilares que presentan atrofia y se anclan en la denominada apófisis pterigoides del hueso esfenoides (de ahí su denominación), que se encuentra por encima del maxilar superior a la altura del segundo molar.
- Cigomáticos: constituyen una opción importante para evitar tener que recurrir a un injerto de hueso cuando el maxilar presenta un elevado grado de destrucción. Se anclan en el hueso cigomático por lo que su longitud puede ser de entre 35 y 52 milímetros.
- Láminas perforadas: se usan cuando el hueso alveolar es demasiado estrecho lo que no permite la colocación de implantes cilíndricos. Está constituido por una lámina de titanio perforada para facilitar el crecimiento del hueso a través de los orificios y en la que se inserta el pilar sobre el que posteriormente se fija la prótesis.
Las fases de un proceso de osteointegración
1º Hemostasia: Cuando se perfora el hueso para colocar el tornillo de un implante los vasos sanguíneos se rompen, causando sangrado leve y una respuesta natural para que el área comience a cicatriza. Algunos iones y proteínas séricas comienzan a adherirse a la superficie del implante de titanio para sellar el área rota en el hueso para colocar el tornillo.
2º Inflamación: Los vasos sanguíneos se vuelven más permeables, permitiendo que los leucocitos polinucleares penetren a través de las paredes de los vasos sanguíneos y entren en la herida para limpiar la materia ósea astillada, los tejidos y las bacterias orales.
3º Proliferación: Alrededor de la segunda semana después de la cirugía, una gran célula ósea multinucleada conocida como osteoclastos comienza a absorber el tejido óseo, un paso que es crucial para la fase de curación. A medida que los osteoclastos disuelven parte de la estructura ósea con ácido clorhídrico, se liberan ciertos subproductos que son necesarios para la formación de tejido óseo nuevo.
4º Remodelación: la nueva estructura ósea laminar comenzará a remodelarse en forma de estructuras óseas que se conectan al poste de titanio en ángulo recto. de una manera que la haga muy receptiva a las fuerzas oclusales, permitiendo que el diente implantado sea completamente funcional.
Cómo se coloca un implante osteointegrado
El implante dental osteointegrado se puede colocar mediante protocolos de implantología de carga inmediata, y en el caso de que haya falta de hueso, se puede realizar una reconstrucción en 3D del maxilar para realizar la cirugía guiada por ordenador y colocar los implantes de forma segura y predecible donde exista hueso, por mínimo que sea.
Comprobar el historial médico y la estructura ósea
Con el fin de obtener la máxima información posible antes de colocar un implante dental se realiza un TAC en 3D para analizar la estructura ósea del paciente, así la operación se planifica virtualmente combinando la información del TAC con el resultado de un escáner 3D.
La falta de una pieza implica que el hueso dental pierde su estímulo natural y comienza a reabsorberse.Por ello, es fundamental que el implantólogo compruebe que no se haya producido una disminución de la estructura ósea.
Cuando hay poco hueso el tornillo de titanio no contará con una sujeción correcta. Para garantizar el éxito del implante será necesario realizar un injerto de hueso que asegure el buen anclaje del implante en el hueso natural del paciente.
Cuando se extrae una pieza dental, el espacio que deja la raíz que antes ocupaba esa pieza, es diferente según el diente (un canino tiene sólo una raíz, pero un molar puede tener hasta tres). Por eso, cuando hay que colocar un implante dental en el hueco previamente ocupado por una muela, es necesario esperar a que parte del hueso se regenere.
Si el diente extraído presentaba algún tipo de infección, habrá que limpiar toda la zona infectada para evitar que se produzcan inconvenientes durante la osteointegración y que el implante pueda fracasar.
Saber qué medicamentos toma la persona, sus posibles alergias o enfermedades previas resulta esencial para el buen desarrollo de los tratamientos dentales.
Dependiendo de las circunstancias individuales de cada paciente, el implantólogo podrá recetar la ingesta de algún fármaco o antibiótico que evite complicaciones en los implantes durante el proceso de osteointegración.
Colocación del implante dental
- Primero, se coloca la raíz de titanio del implante ( tornillo), que sustituye la raíz del diente natural que se ha perdido o tras la extracción de un diente dañado.
- A las 24 h, una vez establecido el coágulo sanguíneo, se inicia el proceso de osteointegración. Se forma el material reticular alrededor del implante, que se irá mineralizando con el paso de los días. Esto suele durar entre cuatro y seis semanas desde que se pone el implante.
- El tejido se va osificando y se adapta a la carga funcional. Este proceso dura aproximadamente unos dos meses.
- Para comprobar que el proceso de cicatrización esté marchando según lo previsto, el implantólogo deberá revisar periódicamente la boca del paciente.
- En una última fase, la estructura ósea madura y mineraliza correctamente; esta fase durará entre tres y cuatro meses. Es entonces cuando los dientes provisionales fijos sobre los implantes se cambian por los definitivos.
De estas fases podemos deducir que la calidad de la osteointegración mejora con el paso del tiempo. Es decir, durante las primeras semanas desde que colocamos el implante no hay todavía osteointegración. Tres meses después de la colocación del implante ya se ha producido la unión entre este y el hueso, la cual se hace más firme y resistente a partir de los seis meses.
Factores que influyen en la osteointegración
La osteointegración es un proceso biológico que sigue su curso natural una vez se ha colocado el implante en la mándíbula. Hay algunos varios factores que influyen en la duración y la efectividad del resultado.
Algunos de estos factores dependen la fisiología ósea específica de cada paciente, otros tienen que ver con la capacidad del profesional y los materiales utilizados, y otros con nuestros hábitos y con el tratamiento que sigamos.
- El tabaco influye muy negativamente en la osteointegración, ya que ralentiza la cicatrización y puede provocar infecciones en la zona tratada.
- La higiene bucodental es básica en cualquier persona, pero todavía más en pacientes que se acaban de someter a una intervención de implantología, ya que las infecciones o enfermedades bucales derivadas de la mala higiene pueden afectar a la osteointegración.
- Algunas enfermedades como la diabetes pueden provocar que los implantes no se integren correctamente en el hueso. El profesional responsable deberá establecer los protocolos pertinentes.
- El tipo de implante utilizado. Como hemos visto hay diferentes marcas y tratamientos con distintos resultados.
- En el caso de enfermedades periodontales, estas deben estar totalmente controladas antes de proceder a realizar el implante.
Además, un procedimiento quirúrgico con tecnologías avanzadas, materiales de alta calidad y un cirujano con dilatada experiencia en intervenciones de implantología de carga inmediata o con poco hueso pueden ser factores decisivos en el éxito de la osteointegración, y por consiguiente de los implantes.
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